Pulsión evolutiva (Vishnu)

Joan Palet Martì

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En un escrito publicado en la "Revista Catalana de Psicoanàlisi" (8) con el título: "La pulsió tanàtica des d’una perspectiva integradora" ya proponía hablar de una pulsión evolutiva integradora de la pulsión de vida (Eros) y de la pulsión de muerte (Thánatos) en juego dialéctico.

El dios Vishnu es, según la mitología hindú, un dios que se ha reencarnado nueve veces y aún queda una pendiente. La novena fue Buda.

En el librito: "Mitos y Misterios de la India" (9) pág. 11, dice: "Es de notar que las sucesivas encarnaciones de Vishnu tienen una sorprendente similitud con la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies". Por esto propongo a Vishnu para simbolizar esta pulsión evolutiva.

Podríamos decir que el presente escrito es continuación y complemento de aquél y, si insisto en el tema, es por la importancia que tiene nuestra forma de pensar en nuestra actitud como terapeutas.

Por lo tanto puedo afirmar que este escrito, aunque parezca aparentemente teórico, es eminentemente clínico, cosa que espero demostrar con la aportación del material adecuado.

No repetiré lo que la ciencia nos enseña sobre el proceso evolutivo del Universo; ya lo he hecho en otros escritos (8). Sólo recordaré que el hombre está constituido por la misma materia-energía básica que el resto del Universo, estructurada de tal manera que ha adquirido la facultad de pensar y conocer sobre el Universo y sobre sí mismo. No obstante pienso que este conocimiento es aún muy limitado y empapado por el pensamiento mágico propio de los albores de la humanidad.

Es indudable que el proceso evolutivo del conocimiento sigue su marcha, sobre todo en los aspectos técnicos, pero en los aspectos propiamente humanos la evolución es mucho más lenta.

Ya Freud en "El malestar en la Cultura" (6) señala el contraste entre los avances técnicos y la escasa repercusión que éstos tienen sobre el verdadero bienestar de la humanidad.

Él lo relaciona con un inadecuado funcionamiento del Super-yo social para integrar la pulsión tanática que queda así a disposición del poder de dominio.

Como he dicho en otras ocasiones pienso que el factor más determinante en la dificultad de la evolución del conocimiento propiamente humano reside en la persistencia del anhelo infantil de omnipotencia. En patología éste sería también el factor que impediría tener conciencia clara de nuestra persona.

Este afán infantil de omnipotencia, ligado al narcisismo egocéntrico, está en la base de los dogmas individuales y de grupo que nos hacen pensar que estamos en posesión de la verdad bloqueando el proceso de cambio evolutivo del conocimiento.

Por esto también pienso que la adopción de una actitud básicamente ácrata es lo más adecuado para ayudar a nuestros pacientes a superar el bloqueo que sufren en su proceso de desarrollo.

Quiero dejar claro que, aunque los diccionarios definen ácrata como sinónimo de anarquista, históricamente el movimiento anarquista utilizó la ideología ácrata para un proceso de poder con el cual intentaba imponer esta ideología a la fuerza, cayendo en la más flagrante contradicción (1). Por esto hablo de actitud y no de ideología.

Hegel (7), a principios del siglo XIX, nos hace comprender que la dialéctica es la dinámica que mueve el mundo y que el Ser existe en su dialéctica con el No-Ser.

Si dibujamos una A con un yeso en una pizarra podemos no verla, sin borrarla, haciendo desaparecer el no-A de su alrededor con el yeso.

En su Lógica, al desarrollar la dialéctica entre Ser y No-Ser, llega al concepto de quantum casi un siglo antes de que Plank formulara la física cuántica.

Es significativo que, con su concepto de Absoluto, formula una filosofía que lo explica todo después de que, con su pensamiento dialéctico, había establecido una base que dejaba abierto el proceso evolutivo del conocimiento de acuerdo con el proceso evolutivo del Universo. Una vez más se pone de manifiesto la persistencia del anhelo infantil de omnipotencia.

En el terreno religioso, las teologías de la liberación y de la marginación (5 y 10) dan testimonio del impulso evolutivo que remueve las cosas más aparentemente inmovibles.

No es casual que Manuel Fraijó (pág. 123) haga una extensa cita de Hegel.

El conocido humorista Wenceslao Fernández Flores (3) en su novela "Las siete columnas", narra como Acracio, un anacoreta, convence al diablo que retire los siete pecados capitales del mundo humano y es a partir de entonces cuando la vida humana decae por falta de estímulos y se llega a una situación desesperada de abandono. En la pág. 366, uno de los protagonistas habla con Acracio: "Los siete pecados capitales - añadió Oliván – eran las siete columnas que sostenían el edificio social, la civilización, el progreso; nuestras convenciones, nuestras leyes, nuestro trabajo, nuestro bienestar, hasta nuestros afectos, descansaban su milenaria y enorme mole sobre ellos. Cayeron los siete recios pilares y todo cayó. La Humanidad se debate ahora entre ruinas".

Al final se organiza una peregrinación a la Roca Negra, lugar donde el diablo se aparecía a Acracio, para pedirle que restablezca los siete pecados capitales. Acracio trata de convencerlos que es por falta de costumbre que las cosas no marchan bien. Que si tienen paciencia todo irá bien. No le hacen caso y, al final, también él se agrega a la peregrinación.

Quizás tiene razón mi amigo Pep Mateo, psicólogo de Girona, cuando me señala que el nombre de Acracio puede tener significado en relación con la ideología ácrata. Los anarquistas caen en contradicción al querer imponer por la fuerza esta ideología y Acracio también al querer "arreglar el mundo" interfiriendo drásticamente en su proceso evolutivo.

El libro de Alfredo Capellá (2) "El psicoanálisis dialéctico", tiene cosas muy en la línea de lo que yo trato de exponer aquí. En la Introducción, págs. 11 y 12, dice: "Finalmente, señalar que cada una de las propuestas de este seminario, que se quiere dialéctico, no pretende ser cerrada y definitiva sino abierta al posible diálogo y debate. Este es nuestro punto de partida".

Pere Folch (4) al hablar del cambio terapéutico dice: "Si hagués de plasmar en una analogia planera aquest canvi terapèutic en el règim de la realitat interna del pacient, diria que ha passat venturosament des de la dictadura del Super-jo i de la compulsió repetitiva a la indeterminació d’una democràcia d’objectes interns els quals , sense majories absolutes, es vinculen i s’enriqueixen en igualtat de drets".

Yo cambiaría democracia por dinámica ácrata, pero tal como él lo plantea es casi lo mismo.

También quiero decir que, cuando contemplo documentales sobre el comportamiento animal, pienso que nuestros conflictos como humanos vienen de mucho más lejos que de nuestra infancia sin negar la importancia de ésta.

Podría extenderme más con consideraciones sobre el tema, pero prefiero pasar a la aportación de anécdotas clínicas esclarecedoras de lo que intento transmitir:

1) En una colaboración con OBINSO (obra dedicada al intento de reinserción social de delincuentes) proyectaban la puesta en marcha de un lugar de acogida para este fin. El primer problema que se planteaban era el de la selección de los delincuentes a los que podrían ayudar. Yo les señalé que ellos intentaban luchar contra la marginación y el primer problema que se planteaban era a quiénes marginarían ellos.

2) En una reunión de unas treinta personas en la que se trataba el tema de cómo organizarnos para funcionar mejor, alguien habló de las abejas como ejemplo de buena organización. Yo intervine diciendo que seguramente podíamos aprender de las abejas pero sin caer en idealizaciones pues las abejas, con su buena organización, se habían quedado en abejas y yo prefería no estar tan bien organizado y ser humano.

3) Se trata de un paciente a quién ya me he referido en otros escritos. Tiene sintomatología obsesiva, principalmente una necesidad de hacer ceremoniales sencillos para evitar desgracias, pero esto no es problema para él pues los hace y además cree en su eficacia (persistencia del pensamiento mágico).

Su verdadero problema es una importante ambivalencia (quizás mejor bivalencia) en sus relaciones, especialmente con su pareja. Por un lado es la persona más valiosa para él y por otro, tiene pensamientos de desprecio hacia ella: es una "gorda", siendo una afirmación falsa.

Al principio de la terapia aportó este sueño: Yo me moría y esto le desesperaba, pues sin mí no sabía como continuar su relación de pareja. Entonces decidía dejar la pareja y esto le tranquilizaba. Le dije que no pensaba morirme para solucionarle el problema y que, mientras viniera a la terapia, seguiría atendiéndole.

En otra ocasión en que trataba de aclararle el porqué de esta bivalencia relacionada con su biografía (hijo único, con padre dominante que le bloqueaba sus iniciativas, menospreciado por unos primos suyos, etc.) con ideas que le llevaban a un aislamiento en el que se sentía feliz con juegos solitarios (con cochecitos que aún conserva) me dijo: mientras le escucho con atención pienso: ¿qué está diciendo este cabrón?. Al señalarle que este pensamiento procede de la parte que se siente feliz en el aislamiento, y que ahora se siente amenazada, añade: ahora, además, hijo de puta.

Más recientemente pasó un largo periodo aparentemente estacionario y me dijo: Se me hace difícil avanzar porque me doy cuenta de lo más despreciable de mí. Por ejemplo, cuando dan noticias de catástrofes por la tele pienso: "que se jodan"; y esto me hace daño. Le señalo que precisamente una característica importante de su parte conflictiva es la de despreciar y ahora, cuando va tomando conciencia de ella, su reacción es despreciarla.

Me pregunta: ¿Tengo que estar orgulloso?. Le aclaro que con su reacción de desprecio hacia esta parte, difícilmente la podrá integrar. Dice que no comprende muy bien lo que le digo pero desde entonces los progresos son más ostensibles.

En una sesión reciente dice: "Estoy triste porque no puedo estar triste", frase significativa de que su importante parte de tinte autístico va participando del mundo emocional imprescindible para una auténtica relación intersubjetiva.

Cabe señalar que es una persona socialmente bien aceptada y querida por su entorno, pues el problema es básicamente en su mundo interno, lo cual ha condicionado el quedarse a un nivel de estudios y trabajo por debajo de sus posibilidades reales.

Actualmente ha aceptado un trabajo de mayor responsabilidad en otra empresa decisión que, según él, no habría podido tomar anteriormente. A partir de ello se le ve más acicalado y es más optimista cara a su futuro.

4) Una paciente, que iba tomando conciencia de aspectos negados y disociados me dijo, en una sesión: "Esto es como la cara de la otra moneda". Al señalarle el lapsus dijo que se había equivocado y yo le señale que había dicho una gran verdad pues estos aspectos que iba descubriendo no eran todavía "la otra cara de la moneda" sino " la cara de la otra moneda".

5) En esta misma línea, un paciente con muchos años de terapia aportó el siguiente sueño: "Descubría en su monedero una moneda falsa formada por dos medias monedas, cara y cruz, pegadas chapuceramente. Otra persona del sueño le decía que era buena pero él tenía muy claro que era falsa.

En otro sueño posterior llevaba en el monedero una moneda que no era falsa, pero no la podía utilizar porque era extranjera y, más recientemente, en otra sesión, recordó una información de la tele sobre delincuentes infantiles y me dijo que él veía una solución muy clara al problema, con la que yo no estaría de acuerdo y, además, encontraría algún significado.

Según él la solución era encarcelar a todos los delincuentes infantiles. Le confirmo mi desacuerdo, pues creía que lo adecuado eran las medidas sociales y además también le señalé que él, de acuerdo con su forma de pensar, estaba "encarcelando" en su mundo interno los aspectos infantiles que consideraba "delincuentes". Por ello se sentía, a menudo, bloqueado y los sueños de las monedas mostraban que su identidad no estaba integrada.

Este paciente, que habríamos podido calificar como "border line", ha ido evolucionando de forma favorable aunque lenta.

Para terminar diré que mi idea básica es que nuestros conflictos de relación con los demás, y con el mundo en general, tienen su raíz en los conflictos internos de relación con nosotros mismos que dificultan la integración de la personalidad aunque, a veces, los demás nos lo ponen muy difícil... y nosotros también...

Por ello, tal como he dicho antes, pienso que con una actitud básicamente ácrata es como mejor podemos acompañar a nuestros pacientes a tomar conciencia de su conflicto interno, mejorar su integración y tener más paz interior.

Seguramente bastantes terapeutas no estarán de acuerdo con mi punto de vista y, con otras actitudes, conseguirán buenos resultados. Quiero dejar claro que yo explico a donde he llegado con mi experiencia y la forma en la que me encuentro más cómodo y natural para trabajar.

Pienso que cada cual tiene que encontrar la forma más adecuada para él y que ésta quede abierta a la evolución con el paso del tiempo.

 

Agosto 2000 – La Escala

Octubre 2000 – Barcelona.

Joan Palet Martí

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Bibliografía

Campos Avillar, Juan – Palet Martí, Joan. Cultura grupal ácrata versus cultura grupal jerárquica. Boletín de la SEPTG – Mayo, 1996

Capellà, Alfredo. El psicoanálisis dialéctico – Herder, 1998.

Fernández Flores, W. Las siete columnas. Obras Completas. Tomo III –2ª edición, pág. 153. M. Aguilar, 1942

Folch, Pere. El canvi terapèutic des d’una perspectiva psicoanalítica – Jornades de la Revista Catalana de Psicoanàlisi, 1994.

Fraijo, Manuel. Jesús y los marginados. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1985

Freud, Sigmund. El malestar en la Cultura. Alianza Editorial. El libro de bolsillo. Duodécima reimpresión, 1987

Hegel, G.W.F. Ciencia de la Lógica. Ediciones Solar. B. Aires, 1982

Palet Martí, Joan. La pulsió tanàtica des d’una perspectiva integradora. Pág. 95. Revista Catalana de Psicoanàlisi Volum XII nº1 1995.

La ment envers l’horitzó (el repte grupal i altres aventures). La llar del llibre, 1989

Sujan Singlar Pannu. Mitos y misterios de la India. Tour India Services.

Tamayo Acosta, Juan José. Para comprender la Teología de la Liberación. Ed. Verbo Divino, 1989

La teología de la Liberación. Ediciones de Cultura Hispánica. Madrid, 1990.

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