La guerra a través del tiempo
Gordana Kostić
Gordana Kostić Voz
Anne Allen Flautas medievales y renacentistas
Marianna Szűcs Violín renacentista y barroco
Francisco del Amo Vihuelas de arco y Vielle
Andrej Jovanich Laúd árabe y Saz
John Paul Gandy Piano y clavecín
Leah Stuttard Percusión
Este recital está dedicado a la memoria de mi padre, Dr. Ivan Kostiç
Ésta es la historia de una mujer, un hombre y un niño; la historia de su trinidad fundida en un solo punto de vista, ser, nación y sufrimiento.
En los últimos diez años las atrocidades contra las personas han aumentado de manera alarmante en Yugoslavia. Yo lo observaba en silencio, impotente, demasiado insignificante como para confrontar y reconfortar a las personas, y lo suficientemente fuerte como para ser consciente de mi propia debilidad. Todo mi conflicto interno de emociones desemboca de alguna manera en la idea de este programa de concierto; un programa que recoge mi sufrimiento, mis puntos de vista y mis contradicciones y los acerca entre sí.
Aquí aparecen representadas piezas musicales de distintos compositores a través de la historia afectados por la guerra o la idea de la guerra. En la segunda parte del programa, mis colegas y yo hemos ilustrado mediante la música de la antigua Yugoslavia, la historia y sus eternos conflictos que son de plena relevancia hoy en día.
Ahora, viviendo lejos de mi tierra, recuerdo Yugoslavia, la que fue un solo país. Mi tierra ahora es un país que aún no he conocido.
"La derrota política de Grecia supuso la mayor tragedia para la cultura, ya que extendió la teoría de que sólo es posible alimentar la cultura cuando se está armado hasta los dientes"
Nietszche
Recitativo y aria de la ópera "Julio César" de G. F. Handel (1685-1759)
Esta narración (situada entre los años 48 y 47 a.C.) relata la historia de Julio César y Cleopatra, cuyo amor se ve rodeado de violentas espirales de venganzas y contravenganzas políticas. En el momento más intenso de la ópera, Cleopatra, convencida de que Julio César ha muerto y prisionera en las celdas de su propio hermano, llora amargamente. Handel trabajó con el libretista Haym desde 1723 en esta ópera que revisó en varias ocasiones.
Recitativo: Aria:
E pur così nun giorno, Piangeró la sorte mia,
perdo fasti e grandezze? si crudele e tanto ria,
Ahi fato rio! finché vita in petto avró.
Cesare, il mio bel nume, Ma poi morta! D'ogn'intorno,
é forse estinto. il tiranno e notte e giorno,
Cornelia e Sesto inermi son, fatta spettro agiteró.
né sanno darmi soccorso.
Oh Dio!
Non resta alcuna speme
al viver mio?
"Los dos granaderos" de Robert Schumann (1810-1856) sobre un poema de Heine
La fascinación que suscitaba la figura revolucionaria de Napoleón queda plasmada en este poema de Heine, que al igual que Schumann se declaraba simpatizante del emperador. La recreación musical del texto es magnífica (e incluye un guiño musical a "La Marsellesa").
Hacia Francia marchan dos granaderos capturados en Rusia.
Al entrar en Alemania esconden sus rostros avergonzados,
y se enteran de las terribles noticias: Francia ha caído para siempre,
Su valiente ejército apaleado y destrozado.
Su Emperador cautivo.
Los dos granaderos sollozan juntos. Uno dice:
‘O, qué agonía. Mi herida es una llamarada de fuego’
Responde el otro:
‘Al diablo mi mujer y mi hijo. Mis pensamientos son más elevados.
Que mendiguen si no tienen qué comer,
Mi Emperador, Mi Emperador está prisionero!’
‘Hermano, prométeme una cosa;
Si muero, que me lleven a Francia.
Que me pongan la medalla, me cuelguen el sable y me reúnan con mi fusil.
Me tumbaré allí en silencio, como un centinela en la fosa.
Hasta que oiga los cañones y el relinchar de los caballos,
entonces mi Emperador cabalgará sobre mi tumba,
empuñando su esplendorosa espada.
Me levantaré y, armado, defenderé a mi Emperador.
Mi Emperador’.
"Hay quien ve en todas las cosas terrenales un tedioso movimiento cíclico: en las vidas de los individuos y en la naturaleza orgánica ven ese ciclo de crecimiento, floración, envejecimiento y muerte. Se encogen de hombros cuando contemplan nuestra civilización, que según ellos volverá a caer a manos del barbarismo. Menean la cabeza ante nuestros anhelos de liberación y afirman que sólo traerán el advenimiento de nuevos tiranos. Sonríen de modo paternalista ante todos los brotes de entusiasmo político que buscan hacer mejor y más feliz este mundo, que según ellos morirá tarde o temprano sin haber alcanzado nada"
Heine
"La libertad política pudiera ser el verdadero sustento de la poesía"
Schumann
Dos canciones de Hugo Wolf (1869-1903)
Wolf compuso su "Cuaderno Español" en 1889 y su "Cuaderno Italiano" en 1891 y los consideraba sus más originales y perfectas colecciones de música vocal, basadas en traducciones al alemán de poemas, baladas, cantos fúnebres y leyendas populares de Toscana, el Véneto, Córcega y distintos lugares de España.
Los dos llevábamos mucho tiempo en silencio,
y de nuevo hemos encontrado la voz.
Los ángeles de Dios descendieron
y trajeron la paz
tras la guerra.
Los ángeles de Dios descendieron
y la paz llegó con ellos.
Los ángeles del amor descendieron de noche
y trajeron la paz hasta mi corazón.
Las cornetas tocan ya y los soldados se van, madre,
mi amante debe partir y me deja tan desolada.
Las estrellas apenas han comenzado a desvanecerse en el cielo,
y ya se oyen disparos de la infantería.
Él, en cuanto escucha el sonido, coge su saco y se va,
llevándose mi corazón.
Me hallo como un día sin sol,
no puedo olvidar mi dolor tan rápidamente.
Nada me importa ni nada me alegra,
sólo deseo llegar a convivir con mi dolor.
"La cultura debe sus cimas a los tiempos políticamente débiles"
Nietzsche
Canción "Al país en guerra", Henry Duparc (1848-1933)
Se trata una de las canciones más tempranas del compositor (1869) y está escrita sobre un poema de Théophile Gautier. La canción refleja la estructura rítmica del poema, creando tensa espera por medio de repeticiones y evocando motivos musicales fúnebres, onomatopeyas y los estados de ánimo que describe el texto. Es posible que la canción contenga material e ideas prestadas de una ópera de Duparc que él mismo destruyó.
Al país en guerra se ha ido mi amado,
y a mi desolado corazón le parece
que nadie queda en el mundo aparte de mí.
Al partir, con un beso de despedida,
robó el corazón de mis labios ¡O Dios mío!
El sol se pone, y yo, sola en mi torre, espero su llegada.
Las palomas del tejado gorgojean amorosas,
y el agua pasa bajo los sauces con su triste melodía.
Siento que estoy a punto de llorar.
Se me sale el corazón como un rosal en flor
y ya no me atrevo a esperar más.
La luna brilla, y yo, sola en mi torre, espero su llegada.
Oigo que alguien sube las escaleras,
¿Puede ser él, mi amante?
Solo es un muchacho que me trae mi lámpara.
Vientos de la noche, volad y decidle,
que él es mi pensamiento y mi sueño,
mi alegría y mi angustia.
Al alba yo, sola en mi torre, espero su llegada.
Villancico de los niños sin hogar, Claude Debussy (1862-1918)
Ya no tenemos casas. El enemigo se lo ha llevado todo, hasta nuestras camitas.
Han quemado nuestra escuela,
también quemaron a la profesora.
Han quemado la iglesia,
también quemaron a Monsieur Jesús-Christ,
que ni pudo escaparse, el desgraciado...
Ya no tenemos casas. El enemigo se lo ha llevado todo, hasta nuestras camitas.
¡Claro! Papá está en el frente y mamá está muerta.
Sin haber visto nada de todo esto.
¡Navidad, Navidadita! No les visites más.
"Podemos ridiculizarla cínicamente o incluso contemplarla impasibles, pero no podemos fingir que toda esta miseria no nos afecta en modo alguno"
"Domingo de Pascua" y "Suicidio", Hans Eisler (1898-1962)
Desde sus primeros años, Eisler vivió inmerso en la política y en una Viena de ideologías y conflictos. Tras estudiar composición con Schönberg, emigró a Berlín donde desarrolló sus teorías de la música socialista y una intensa amistad con Bertolt Brecht. Exiliados durante la guerra en Dinamarca y Suecia, colaboraron en canciones que van de la metáfora de las cosas de cada día ("Domingo de Pascua").
El día de Pascua soplaba viento frío
Y un chaparrón de nieve barría la isla.
Lo vio entre los setos en flor.
Mi hijo me sacó de casa para salvar un albaricoquero caído.
Dejé momentáneamente un poema
en el que me había empleado a fondo
para exponer a los que preparan el holocausto
que arrasará nuestro continente, esta isla, mi gente, mi familia y yo mismo.
En silencio arropamos al árbol con un saco
para que no temblase.
La dramática profecía "Suicidio" proviene de la obra de Brecht "Las buenas mujeres de Setzuan", en la que el autor argumenta que el Bien es imposible en un mundo corrupto, por lo que el Mal no puede ser condenado en términos absolutos. Así la verdadera felicidad solo será posible cuando los hombres y las mujeres sean sus propios amos, en la sociedad comunista.
En tal país en tal época
debería haber menos tardes melancólicas
y puentes elevados sobre los ríos
mientras que las horas que unen
la noche y la mañana
y el invierno cada año
están llenas de peligro.
Ya que habiendo conocido la miseria,
la gente no se demorará
sino que decidirá de inmediato
arrojar sus vidas insoportables
Nos encontramos en un punto crucial, enfrentados a nuestra propia experiencia. Hemos crecido en sociedades donde existía la creencia de que no cometeríamos los mismos errores que nuestros antepasados. Sin embargo, en una décima de segundo todo puede cambiar. Ahora somos testigos de la mayor expresión de intolerancia como freno al verdadero progreso, aunque creíamos que el desarrollo de la tecnología y la realidad de un mundo aún más materialista nos situaba en posición de ventaja con respecto a un mundo inferior y que sólo es parte de la historia. Necesitamos la idea positiva de un mundo mejor para combatir a la bacteria de la estupidez y crear ese mundo inmune que solo podemos crear si nos inmunizamos a nosotros mismos primero. La guerra es una exageración de la intolerancia y la estupidez humana.
Dos canciones húngaras que se cantan en la provincia serbia de Vojvodina
Según el etnomusicólogo y compositor húngaro Béla Bártok, que junto con Kodály recogió una enorme cantidad de música folk cantada en lugares remotos de Europa central y del este, la música folk es "la expresión espontánea del instinto musical de las gentes". Estas simples tonadas pentatónicas están formadas por estrofas de cuatro versos que se cantan en ritmo libre hablado (parlando-rubato) con acompañamiento de cimbalom y tárogató (instrumento húngaro de viento, que hoy ha desaparecido por completo).
Atrás dejé mi tierra bella,
la pequeña y gran Hungría.
Me volví a mirar,
y me rodó una lágrima por el rostro.
O, Dios, muéstrame el camino a casa,
pues estoy cansado de viajar,
y de llorar
en tierras extrañas.
Como soy soldado,
paloma, rosa, tesoro mío,
en octubre debo partir para el frente.
paloma, rosa, tesoro mío.
Orgulloso con el chasquido
de mis espuelas.
¿Cuántas veces te he abrazado?
No podré olvidarte nunca.
"En lo que se refiere a las zonas rurales, permítaseme hacer una observación acerca de los campesinos de distintas nacionalidades. Al verlos en la guerra, guiados por sus políticos y empeñados en acabar los unos con los otros, merece la pena recordar que quizá no exista la más mínima animadversión entre ellos. La prueba más rotunda de ello está en los textos de las canciones populares, fiel espejo del espíritu de las gentes, en donde es extremadamente raro hallar referencias animosas contra otras nacionalidades"
Béla Bartók
Cinco canciones populares cantadas en las repúblicas de la antigua Yugoslavia (Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Serbia y la provincia de Kosovo)
El halcón elige donde descansar,
no en la rama sino en el valle, junto a la choza.
Una joven bellísima, sentada junto a la choza canta:
‘Alojé a dos soldados, Milosh y Marko,
Marko me enseñó a beber, Milosh a cantar’
Estoy rodeado de una niebla intensa.
La llanura de Kosovo se extiende ante mí
y solo distingo un árbol.
A sus pies hay un sastre que me corta un chaleco
con tantas virtudes como estrellas en el cielo.
¡O, Marija! ¿Qué te preocupa?
¿Te preocupa tu salud o tus joyas?
Ninguna de las dos cosas. Me preocupa mi amante,
que está lejos de la ciudad de Bitol y está encarcelado.
Karanfil se prepara para el largo viaje,
su amada le ensilla el caballo entre lágrimas:
‘¡Te vas y me dejas abandonada!’
‘Te dejo con tu madre y con la mía’
‘No las quiero si no puedo estar contigo, mi vida’
La Reina Mlitza se ha quedado dormida.
Ha dormido un buen rato,
y ha tenido un sueño muy vívido.
En el sueño había una tormenta de truenos.
Llevando los libros santos al Rey Konstantinu
le pregunta qué significaba el sueño.
El sueño decía:
‘Hasta ahora fuiste la Reina Mlitza,
pronto serás una joven viuda.’
Estas canciones , con su particular mezcla de lirismo, realismo y pasión suponen una muestra del tesoro musical que encierra la tradición musical de los grupos eslavos del sur de Europa, su particular estructura melódica, influencia oriental y rica ornamentación.
"Mis orígenes me pertenecen, pero yo no pertenezco a nadie ni a nada"
©Artículo y notas, Gordana Kostić, 1999
©Traducción, Francisco del Amo, 2001