EXPERIÉNCIA PEDAGÓGICA EN CENTRO DE ACOGIDA PARA MUJERES CON MENORES EN SITUACIÓN DE VIOLENCIA DOMÉSTICA O EMERGENCIA SOCIAL

Gisela Masip Calavera

Correo electrónico:       GISMASIP@terra.es

(resumen)

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    La presente comunicación tiene como objetivo, explicar la experiencia pedagógica de un centro de acogida para mujeres con menores en situación de violencia doméstica o emergencia social, y que pertenece a una asociación no gubernamental que trabaja para la mejora de la calidad de vida de la mujer.

 

1-. OBJETIVO

 

    El objetivo general es ofrecer un espacio y un tiempo para aquella mujer que toma la decisión de alejarse de la situación conflictiva en la que se encuentra y desea iniciar una vida totalmente exenta de cualquier situación de violencia doméstica tanto para ella como para sus hijos.

 

    Los objetivos específicos no son igualitarios para todos los casos sino que se concretan una vez el equipo de trabajo conoce la mujer. Se intenta busca el punto de partida en cuanto a recursos personales y materiales tiene la mujer y se pretende que la mujer salga de la casa, con las herramientas básicas para hacer una vida autónoma (tanto a nivel de recursos personales como materiales).

 

2-. GRUPO DESTINATARIO

    El grupo destinatario abarca a aquellas mujeres con hijos menores que, o bien se encuentran en situación de violencia doméstica y por lo tanto están recibiendo maltrato físico y/o psicológico, o bien se encuentran en situación de emergencia social y por lo tanto no tienen las necesidades básicas cubiertas (alimentación, ropa, medicamentos, etc.).

 

3-. ANÁLISIS DE LA REALIDAD

    El centro de acogida se encuentra en una isla menor, por lo que casi la totalidad de los casos que se reciben proceden o bien otras islas o de la península, estando prohibido facilitar la dirección por razones de seguridad y salvaguarda del anonimato.

 

    Tiene capacidad para tres unidades familiares. Cada unidad familiar dispone de un espacio propio (dormitorio) y de un espacio común (comedor, cocina, baño).

 

    Ofrece una estancia transitoria que le permite a la mujer disponer de los recursos personales y materiales para poder realizar una vida autónoma junto con sus hijos.

 

4-. INTERVENCIÓN EDUCATIVA

 

    4.1-. Trabajo interdisciplinar.

Cada mujer es atendida por un equipo de trabajo formado dos educadoras, una trabajadora social, una psicóloga y una abogada, que se coordina para que cada profesional intervenga desde su ámbito de conocimiento.

 

La labor pedagógica la lleva a cabo la educadora que interviene con la mujer y con los menores. Con la mujer establece una relación de vínculo positivo que le permita sentirse acompañada, escuchada y apoyada en los acontecimientos que suceden en la vida cotidiana.

 

    4.2-. Línea de intervención

El equipo de trabajo acuerda unas mismas pautas de intervención con la intención de que sea la misma mujer la protagonista de sus propias decisiones personales evitando hacer juicios de valor y estableciendo con ella una relación de vínculo positivo.

 

Cada mujer nos marca dentro de un margen establecido por la normativa impuesta, el camino a seguir en cuanto a tiempo necesita, los recursos personales disponibles presenta, las dificultades contextuales existentes (mercado laboral, etc.).

 

    4.3-. Fases de intervención

 

3.1-. Fase inicial.

Período en el cual se establece el punto de partida con el que empezamos a trabajar con la mujer en función de los recursos personales y materiales con los que cuenta.

                    3.2-. Fase de adaptación.

Período en el cual la mujer se sitúa en un nuevo contexto (el centro de acogida, la educadora, el equipo de trabajo, las compañeras con las que va a convivir).

                    3.3-. Fase de inserción.

Período en el cual la mujer se integra a nivel laboral, cultural y social (el trabajo, el ocio).

3.4-. Fase de autonomía.

Período en el cual la mujer ha conseguido los recursos personales y materiales suficientes que le permiten iniciar una vida autónoma por lo que se encuentra en situación de abandonar la casa de acogida.

 

5-. A MODO DE CONCLUSIÓN

 

    La experiencia pedagógica de varios años en el centro de acogida con mujeres en situación de conflicto social nos obliga a reflexionar sobre algunos aspectos que a continuación presentamos a modo de conclusión:

* Hay una normativa legal a la que el centro de acogida para mujeres tiene que cumplir y que está pensada para responder a la generalidad, por lo que en ocasiones, no se adapta a casos concretos. La norma, debe existir siempre y cuando permita mejorar la calidad de vida de la mujer, sin embargo la pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿Debe la mujer responder ante la norma o debe la norma responder ante la mujer?.

 

* El centro de acogida, en algunos casos es una buena solución al problema que está viviendo la mujer porque le permita iniciar una vida. Sin embargo, en otras ocasiones, es un recurso obligatorio no deseado. Muchas mujeres no tienen alternativa y deben abandonar su ámbito familiar, laboral y social, porque en su vida se encuentra una persona que continuamente está agrediendo. Si en estos casos, fuera el agresor el que se le obligara a alejarse y no la mujer, el resto de la familia conseguiría salir hacia delante. Es en este sentido que nos preguntamos: ¿Corresponde el ámbito jurídico con la realidad?

 

* En ocasiones, tendemos a realizar un apoyo a la mujer desde una intervención que contempla el juicio de valor, el establecimiento de normas, de pautas y conductas a seguir, consideradas como positivas para la reconstrucción personal de la mujer. Sin embargo, la reflexión que se nos planteas es: ¿La intervención que contempla a la mujer como protagonista de sus propias decisiones desde una relación de vínculo positivo, no es más eficaz si bien se consiguen resultados más a largo plazo?.

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